De la utopía al cinismo: la representación de los políticos en las series contemporáneas

De izquierda a derecha: Guillem Suau, Marta Lopera, Daniel Pérez, Dra. Anna Tous y Dr. Toni Aira. Foto: Fernanda Ramírez.

La teoría de la política pop de Mazzoleni y Sfardini (2009) se utiliza para describir las áreas de la comunicación política que presentan una conjunción con la cultura popular ‐ como el cine, el teatro, la música, la prensa y la televisión -.

Esta perspectiva incluye tres tipologías: el infotainment, las soft news y el politainment. Este último concepto, es el que se puso de relieve en el seminario del pasado jueves 14 de junio en el Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra. Hace referencia a las técnicas de la cultura pop y al periodismo, que hacen que la información compleja sea más accesible o convincente.

El seminario titulado: De la utopía al cinismo: La representación de los políticos en las series contemporáneas estuvo organizado por los grupos de investigación POLCOM (Comunicación Política, Medios y Democracia) y CAS (Communication, Advertising and Society) y contaba con las ponencias del Dr. Toni Aira profesor asociado al Departamento de Comunicación y Director de Comunicación del PDCAT, la Dra. Anna Tous de la Universitat Autònoma de Barcelona, Guillem Suau doctorando del grupo de investigación POLCOM, Daniel Pérez doctorando del grupo de CINEMA (Colectivo de Investigación Estética de los Medios Audiovisuales) y  Marta Lopera doctoranda del grupo CAS. La apertura del seminario correspondía al Dr. Carles Pont y al Dr.Reinald Besalú y la clausura del mismo a cargo del Dr. Lluís Mas.

De izquierda a derecha: Daniel Pérez, Dr.Toni Aira, Dra. Anna Tous, Marta Lopera, Guillem Suau i Dr. Lluís Mas. Foto: Anna Ventura Cisquella.

Un nuevo panorama político

El Dr. Toni Aira presentó el panorama político actual y su estrecha relación con las series políticas del pasado, pero también con las actuales, y es que según Aira la ficción inspira al poder y el poder inspira a la ficción. 

El profesor, enfatizó en la representación televisiva del político experto como el villano corrupto (ej. Cersei Lannister de Game of Thrones) y el inexperto como el héroe con ideas utópicas (ej. Jon Snow de Game of Thrones); el imaginario serial refleja esa desconfianza actual hacía la política. La corrupción provoca una sospecha constante ante lo político que se ve reforzada por el morbo que éste genera, sobre todo en relación con la cobertura mediática que realizan los medios de comunicación.

Toni Aira también destacó la figura de los asesores políticos, los denominados spin doctors, una figura que hasta no hace mucho, ha sido poco explorada y oscura, pero que empieza a tener mucha importancia. Estos asesores son maestros de ideas y de las estructuras de poder, capaces de articular y moderar discursos y mensajes para que sean efectivos ante la ciudadanía. En definitiva, el asesor está para aconsejar, apoyar en la trayectoria y el conocimiento del político, pero no para decidir por él.

En el caso de Scandal (ABC, 2012-2018), The West Wing, (NBC, 1999-2006) etc, vemos como los spin doctors desarrollan un rol principal, pero en cambio en House of Cards(Netflix, 2013-), Frank y Claire Underwood son los que mueven los hilos y apenas recurren a sus asesores para tomar las decisiones más importantes. No obstante, se ha observado a lo largo de las temporadas como el protagonismo se ha ido trasladando cada vez más a los asesores (Doug Stamper, Remy Danton y Seth Grayson).

El asesor político está de moda y los ciudadanos quieren saber más de ellos. El éxito de estas series  ya no depende únicamente de visualizar la gestión y la vida del servidor público, ahora también han cobrado relevancia las vicisitudes relacionadas con su personal más cercano y fiel, ya que las series políticas están más llenas de vida íntima y personal que de trama política.

Finalmente, el Dr. Toni Aira destacó y aplaudió las nuevas series políticas por presentar más liderazgo femenino, que observamos en personajes como Claire Underwood en House of Cards; Khaleesi Daenerys Targaryen, Sansa, Lady Olenna y Cersei Lannister en Game of Thrones (HBO, 2011-); Olivia Pope de Scandal, etc. desafortunadamente y tal como señalaba Toni Aira este avance aún no se ha trasladado a la política actual. 

Dr. Toni Aira en su ponencia. Foto: Marta Lopera.

Long live the king: Francis Urquhart

Guillem Suau presentaba las temáticas más visibles de la serie política pre-social media: House of Cards (BBC, 1999), siendo estas: la corrupción, la relación entre política y medios de comunicación (prensa y televisión), la lucha por el liderazgo, las guerras internas, las campañas negativas, los escándalos sexuales y la drogadicción, la utopía vs. el cinismo y el terrorismo como herramienta política. 

El investigador predoctoral destacaba que la corrupción era representada mediante trampas políticas que son el “pan de cada día” de los procesos electorales actuales. G.Suau comentaba que la relación política con los medios era perversa y horizontal (2018), al contrario de lo que sustentan autores como Mazzoleni (2010); y es que como bien comentaba el autor, la política tiene poder sobre los medios,  pero estos no tanto sobre la política. Guillem destacaba el papel de la prensa amarilla como el medio para filtrar escándalos sexuales, mientras que la prensa tradicional usaba como tópicos las campañas negativas y las luchas internas por el liderazgo. Un liderazgo que viene  acompañado del rol de las mujeres como catalizadoras de la trama y como importantes asesoras políticas.

En relación a la utopía vs. el cinismo, Guillem Suau exponía que el Rey de Inglaterra representaba la utopía de quien se preocupa por sus ciudadanos, queriendo acabar con la pobreza y las desigualdades. Esta ideología combate a la corrupción, representada por el personaje de Francis Urquhart, quien es capaz de cualquier cosa con tal de alcanzar y conservar el poder. El doctorando resaltaba el pensamiento cínico de Urquhart, puesto que el personaje cree que los pobres merecen ser pobres, por no trabajar suficiente y no ser disciplinados. 

Finalmente, el ponente cerraba su exposición comentando como el terrorismo era usado como herramienta política por parte de Francis Urquhart para desacreditar al Rey, para generar inseguridad entre la población y sobre todo, para eliminar a dos miembros de su partido que tenían información sensible sobre él y sus crímenes. 

Guillem Suau en su ponencia. Foto: Marta Lopera.                                                                                                                

La conquista del trono: el juego político por el poder

House of Cards

Marta Lopera presentaba la versión estadounidense de la ya mencionada House of Cards, concebida y realizada dentro de la primera etapa de la plataforma de streaming Netflix (2013-), aquella dirigida a un público joven adulto. Este remake se aleja del contexto británico y se traslada a la ciudad de Washington, concretamente entre las paredes del icono del poder, la Casa Blanca.

La ponente explicaba la transformación que han sufrido las series televisivas políticas. Al inicio, se apostaba por presentar un panorama político utópico, con series como The West Wing, pero posteriormente series como House of Cards evidenciaran una transformación hacia el cinismo.

No obstante, el fandom sigue manteniendo estas series con ratings de audiencia elevados, puesto que tras la crisis de valores de Occidente (la caída de las metanarrativas) que señalaba Lyotard, los espectadores apuestan por un guion que se acerque a la desacralización radical del modelo estadounidense y por el imperio de la violencia política, una violencia que como destaca Dominique Moïsi (2017) es a menudo más moral que física y que pone en común Game of Thrones y House of Cards. 

No obstante, cabe destacar que la doctoranda exponía que los espacios de poder y las instituciones permanecen inmóviles y firmes delante de cualquier cambio, aunque por dentro huela a sueño americano fallido. Además M. Lopera señalaba la falsa dicotomía presentada en House of Cards, en la que la acumulación de riqueza financiera y la adquisición de poder se muestra más discreta que en la política real.

Este contexto de desconfianza política, donde las principales temáticas son la conquista y el ejercicio de poder mediante venganza personal y corrupción, tal como señalaba la investigadora predoctoral, provoca un ascenso de los populismos. Cuánto más lejos parezca estar el personaje de los juegos de poder de Washington, aunque sea mediante la excentricidad, mayor será el rechazo que se produzca hacia las élites, provocando tendencias como la del Trumpland o antiestablishment, que responde a la cita de “todos los políticos son unos mentirosos. No os fieis de sus programas”.

Respondiendo así no solo a una crisis económica, sino también a la crisis moral que señalaba la autora previamente, lo que rompe con el conocido sueño americano. Y si añadimos en el cóctel que tanto Frank como Claire Underwood son personajes antihéroes con rasgos psicopáticos, que permiten crear un personaje complejo y poliédrico que responde a una humanización y que se proyecta con un matiz de fascinación que comporta una cierta sublimación del personaje; permitiendo evitar el rechazo del mismo y provocando un éxito imparable en la serie de ficción.

Un éxito acompañado por el triple juego en la pantalla tan característico de la serie: por una parte, House of Cards actúa como una herramienta premonitoria de la política, también como un reflejo de la misma y  finalmente como un diálogo constante con el espectador mediante el efecto de la 4th Wall (es decir, cuando el personaje habla directamente a la cámara/audiencia) que permite descubrir información que otros personajes desconocen y que por tanto ponen al espectador en un rango superior y permite agregar una nueva capa dinámica a lo que ya es un espectáculo intrigante.

Marta Lopera en su ponencia. Foto: Anna Ventura Cisquella.

Game of Thrones

El doctorando Daniel Pérez presentaba la dinámica y el punto de partida de la serie Game of Thrones mediante la siguiente cita “En el juego de tronos o ganas o mueres, no hay término medio” que corresponde a las últimas palabras de Cersei Lannister a Ned Starlk. Si en House of Cards la figura del político y del poder político tienen que ver con la sombra, con lo oscuro, con lo subterráneo (como ese empujón mortal a las vías del metro) en Game of Thrones ; la representación política tiene más que ver, con lo que se ha desbordado completamente: con el despliegue visual, con la exhibición, con el espectáculo: con ese camino de la vergüenza que hacen recorrer a Cersei Lannister o con esos despliegues militares que ponen de manifiesto, una vez más, la idea de Clausewitz de que “la guerra es la prolongación de la política por otros medios”. 

No obstante, y remitiéndonos a las palabras del investigador predoctoral, la diferencia fundamental que plantea Game of Thrones respecto a otros universos fantásticos, es la ruptura con el orden maniqueo tradicional y convencional. En este sentido, hay una cuestión puramente posmoderna, la fragmentación y multiplicación del relato, es decir, del punto de vista.

Tal y como señala el ponente, el cinismo reina y por tanto los valores que a priori podríamos considerar o pensar como positivos, rápidamente son asociados a la ingenuidad y castigados, por lo general, con la muerte. Es en la ruptura con el binomio bien/mal donde entra en juego la figura del antihéroe. Sin embargo, más que con un único protagonista antiheroico, nos encontramos con un catálogo de personajes atravesados por la ambigüedad. Todos tienen un mismo objetivo: la conquista del poder, pero cada uno está guiado por una conducta y sigue unos métodos más o menos cuestionables.

Pérez pone énfasis en el “mapa” como construcción de un escenario virtual, como simulacro. “¿Cómo se forma un Estado? ¿Cómo se trata el problema de las fronteras?” (Moïsi 2017: 71). La cabecera de la serie se mantiene intacta a lo largo de todas las temporadas, y eso es importante por varios motivos: primero, porque sitúa al espectador en ese contexto fantástico concreto.

Y segundo, siendo esto lo más importante, según el investigador predoctoral, tiene que ver con cómo se configura ese mapa, cómo se van desplegando los castillos, cómo van tomando forma de manera prácticamente autónoma, con toda esa idea mecánica de tuercas, de engranajes… de maquinaria, con los nombres de cada región. Lo único que cambia de una temporada a otra son algunas localizaciones que aparecen o desaparecen, pero siempre se mantiene el mapa político en 3D. Game of Thrones, como bien señala Pérez refleja cómo es esa percepción tan contemporánea del escepticismo y el cinismo político. 

Finalmente, Daniel Pérez hacía una reflexión en la cual comparaba la política -y los políticos- de Game of Thrones con nuestro entorno: la idea de estado de excepción. Citando a Moïsi en su texto, cuando a partir de otras cuestiones concluye que más que cualquier otra serie, con una eficacia ligada tanto a su calidad visual -los efectos especiales son, a menudo, excepcionales- como a la imaginación de su relato, Juego de tronos refleja el triunfo del miedo (2017: 74).

Daniel Pérez en su ponencia. Foto: Marta Lopera.                                                                                      

The Good Fight como serie política

La Dra. Anna Tous presentaba la secuela de The Good Wife (CBS, 2009-2016) titulada: The Good Fight (CBS, 2017-). Esta última, es una serie procedimental de abogados con carácter dramático donde se presenta la política institucional versus la realpolitik. La primera temporada se centra claramente en el discurso de crisis económica y de valores, generado a partir de la quiebra de Lehman Brothers, mientras que la segunda temporada giraba en torno a la actual Era Trump.

La profesora de la Universitat Autónoma de Barcelona destacaba como curiosidad a los guionistas de la serie, que debieron modificar la narrativa de la segunda temporada, puesto que en un principio pensaban que ganaría la demócrata Hilarie Clinton, actitud que muestra un claro posicionamiento demócrata. 

La Dra. Anna Tous destacaba que la rabia y frustración actúan como el motor narrativo de la serie, y que el guion refleja las problemáticas de las políticas actuales tales como el impeachment, juntamente con una narrativa dramática que gira en torno a una tensión amorosa/ laboral no resuelta. La serie se posiciona de forma crítica y ya no hay presencia de maniqueísmo como en Game of Thrones. 

La serie, mediante el vestuario y el conocido pussycat-bow (nombre que recibe en inglés la gran lazada al cuello que llevan algunas blusas), representaba la polémica grabación de Donald Trump que salió a la luz durante su campaña electoral y que provocó una crisis dentro del partido republicano: “me siento automáticamente atraído por las guapas y empiezo a besarlas. Es como un imán. Las beso. Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa. Lo que quieras. Agarrarlas del coño. Lo que sea”.

A raíz de esas declaraciones se organizaron centenares de manifestaciones de protesta en muchas ciudades estadounidenses; en cambio Melania Trump asistió vestida con un pussycat-bow al segundo debate presidencial, provocando cuestionarse a la prensa y al público en general el motivo de su elección. La serie refleja y explora temas de actualidad como el alt-right (derecha alternativa), el movimiento Me Too, el acoso en línea y las Fake News; realizando así una función divulgativa. 

Finalmente, la Dra. Anna Tous aplaudía a la serie por representar minorías étnicas y femeninas, así como por su normalización de la homosexualidad, sobre todo la femenina. 

Dra.Anna Tous en su ponencia. Foto: Marta Lopera.

Al final de todas las ponencias, se abrió un debate con el público para intercambiar ideas. 

Referencias

  • Arroyo, Francesc, Giorgio Agamben: “El ciudadano es para el Estado un terrorista virtual” en El País, publicado el 23 de abril de 2016. Disponible en https://elpais.com/cultura/2016/04/19/babelia/1461061660_628743.html 
  • Iglesias, Pablo (2014), Ganar o morir, lecciones políticas en Juego de Tronos. Madrid: Akal.
  • Moïsi, Dominique (2017). Geopolítica de las series o el triunfo global del miedo. Madrid: Errata naturae.
  • Otero, J. y Rubio, D. (2016). Política en serie. Barcelona: Libros.com
  • Tous Rovirosa, A. (2015). La política en las series de televisión: entre el cinismo y la utopía. Barcelona: UOC Editorial.