El Plan de Acción de la Comisión Europea ante la desinformación

European Democracy Action Plan, parte de la lucha contra la desinformación
El Plan de Acción para los Derechos Humanos y la Democracia 2020-2024 incluye la lucha contra la desinformación. Fuente: Comisión Europea.

La sociedad de la información ha transformado nuestra vida diaria. Las tecnologías digitales emergentes han cambiado desde la manera en que las personas se comunican, trabajan, se relacionan, se desplazan, hasta qué consumen y cómo hacen negocios, entre otras.

La cuestión es que estas herramientas permiten funcionalidades que podrían resultar inimaginables tiempo atrás. Pero justamente como son herramientas, deberían estar al servicio de la sociedad de vanguardia. Una encuesta abierta de la CE ha podido analizar el tipo de uso que la sociedad suele hacer.

Encuesta sobre actividades de los usuarios en internet
Resultados de la encuesta abierta a la sociedad sobre las principales actividades de los usuarios. Fuente: Comisión Europea.

En los últimos años de esta revolución digital, la UE ha tenido que ir regulando y actualizando aspectos relacionados con las políticas de privacidad, de protección del consumidor, sobre contenidos ilegales, de mercados abusivos o hasta en la relación entre grandes plataformas y pequeños usuarios comerciales. Pero aún hay grandes vacíos que se necesitan regular.


La Comisión Europea hace tiempo que está lanzando acciones para luchar contra la desinformación debido a su enorme potencial erosionador de la democracia y los derechos humanos. En este entrada presentamos el denominado European Democracy Action Plan, en especial las acciones previstas en relación a la desinformación. Para su elaboración nos hemos basado principalmente en las fuentes que listamos al final del trabajo.


Un Plan de Acción para los Derechos Humanos y la Democracia 2020-2024

Ante este nuevo escenario digital que ha impactado en la manera de vivir de los ciudadanos europeos y del mundo, es natural que se propongan leyes que acompañen este nuevo posicionamiento de los servicios digitales, tanto para proteger a los ciudadanos como para darles garantías.

“La Unión Europea (UE) no solo se trata de partidos y de política, de normas o de reglamentaciones, de mercados o de monedas. Se trata de ciudadanos y de sus aspiraciones.” Así es como la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ha definido el proyecto de la UE a fines de noviembre del 2019. ¨Se trata de gente unida por su libertad, por sus valores o, simplemente, por un futuro mejor, agregaba.

Alineado a este concepto de UE, la CE ha presentado al Parlamento Europeo y al Consejo, en marzo de 2020, una propuesta de un Plan de Acción para los Derechos Humanos y la Democracia 2020-2024, en el que busca empoderar a los ciudadanos y a la sociedad poniéndolos en el centro, y promover democracias resilientes tanto en la UE como en el resto del mundo.

Con el nuevo plan de acción la CE expresa que busca fomentar los valores y principios europeos en una democracia que pivota en tres pilares interrelacionados que convergen en la sociedad:

  •  promover elecciones libres y justas,
  •  reforzar la libertad de los medios de comunicación, y
  •  luchar contra la desinformación.

Resulta muy natural, por tanto, que este nuevo plan de acción para la democracia se oriente a promover elecciones justas, con plena libertad. Y que busque reforzar a los medios de comunicación para que puedan informar con objetividad y libertad.

Pero es fundamental, a la vez, que tenga en cuenta el combatir las noticias falsas ante la interferencia y manipulación externas en las elecciones. La CE sostiene que “no se pretende interferir en el derecho de las personas a expresar opiniones, ni restringir el acceso al contenido legal, ni limitar las garantías procesales”.

Un plan que busca combatir la desinformación

Un objetivo amplio es el de contrarestar la desinformación y el contenido dañino en internet, una de las grandes problemáticas actuales que afronta la transformación digital. La UE busca  crear tendencia en el mundo siendo pionera en esta transformación alineada con los valores europeos y para la sociedad.

Es claro que no es algo que se solucionaría solo aplicando las políticas europeas en definición. La UE sostiene que es necesario crear reglas que puedan aplicarse a un nuevo mundo digital sin fronteras, para crear un espacio económico y social más justo.

En esta línea, en el debate del Parlamento Europeo del 27 de enero, Věra Jourová, vicepresidenta de valores y transparencia de la CE, sostuvo que “la desinformación online no debe ocupar un lugar destacado”y que este tipo de contenidos “no generarían tantos ingresos si fueran menos visibles”.

Pero asimismo, ha expresado que “cualquier decisión de las plataformas para desmonetizar el contenido en línea debe tomarse con total transparencia”, y que lo que hagan las plataformas sea “de manera que se pueda monitorear”.

Tal es la dimensión de esta problemática de los nuevos tiempos, que el plan se ha descrito de forma tal lograr definir cuatro grandes grupos de desinformación:

  • la información engañosa: aquella con contenidos falsos o engañosos que se publica o comparte de buena fe sin intención de perjudicar ni de beneficio económico, aunque puede resultar nociva;
  • la desinformación: contenido falso o engañoso que se difunde con intención de engañar o de obtener ganancia económica o política, y que puede causar perjuicio público;
  • la influencia en la información: esfuerzos coordinados de actores nacionales y/o extranjeros para influir en un público;
  • y la injerencia extranjera en el espacio de información: esfuerzos coercitivos y engañosos de un actor estatal extranjero o de sus agentes para perturbar la libre formación y manifestación de la voluntad política de las personas, que puede ser parte de una operación híbrida más amplia.

“Sin interferir en la libertad de expresión ni restringir el acceso a contenido legal, ni limitar garantías” la CE  prevé respuestas “más contundentes” ante la intención expresa de causar daño con ciertas medidas que intentarán contrarrestar la desinformación en sus diversas formas como, por ejemplo, en el caso de publicar contenidos falsos, la distorsión de la información, engañar a las audiencias o aplicar tácticas manipuladoras.

En cambio, ante información engañosa, propone ofrecer información fiable con medidas para sensibilizar a la sociedad a que evalúe de forma crítica tanto el contenido como las fuentes de información.

En este sentido, las plataformas en línea tienen un protagonismo destacado y sensible con toda la información que circula en las redes sociales.

La UE sostiene que está invirtiendo en investigación en estos ámbitos y que reforzará la comunicación estratégica y la sensibilización. Pero también expresa que es imprescindible un ecosistema digital más transparente y responsable, que imponga sanciones a los responsables. En este sentido, hará una gran apuesta a un espacio sano y plural de la información, dando apoyo a la labor de periodistas, investigadores y de la amplia sociedad y en completa cooperación con la industria privada.

El papel de las plataformas en línea

Hoy en día, todos conocemos y valoramos el papel de las plataformas y redes sociales en nuestras vidas. No solo para la comunicación interpersonal y de comercio en el sentido amplio, sino también como fuentes de noticias y de debate político.

Por un lado la transformacion digital acelerada han generado grandes beneficios al mercado único europeo, facilitando la expansión de mercados y nuevas maneras de hacer, tanto dentro del ámbito europeo como con el exterior. Pero también esta gran evolución trajo aparejado un conjunto de desafíos que pueden tener un efecto negativo ante los derechos fundamentales, que la UE debe reglamentar para preservar a sus ciudadanos.

Unas pocas grandes plataformas controlan importantes ecosistemas de la economía en este mercado digital. Así es como han actuado, ante la falta de regulación, como legisladores privados.

La CE considera que existen grandes vacíos a legislar. Muestra preocupación ante medidas unilaterales que alguna plataforma ha adoptado, que considera que no se basan en la ley sino en reglamentos internos y condiciones que ellas mismas establecen a los usuarios. Tal es el caso de la expulsión de Trump de las redes Facebook y Twitter, sin que la justicia se hubiera pronunciado, sin diálogo ni supervisión. Se ha leído este hecho como una alarma en el poder de las plataformas en línea en generar su propia aplicación del derecho.

En este sentido, considera que el papel de las plataformas en línea es delicado y clave en el nuevo espacio digital europeo, y que es necesario un marco legal modernizado, donde se protejan los derechos fundamentales y que el entorno de estas plataformas sea abierto, justo y seguro, poniendo en el centro los valores europeos.

Los algoritmos que utilizan las plataformas en línea tanto para distribuir contenidos como los de clasificación, de recomendaciones y hasta los de captar datos personales suelen ser cajas negras, no siempre son transparentes. A la vez, existe un riesgo mayor, que es que estos algoritmos sean manipulados por agentes malintencionados para potenciar la desinformación.

Por tanto, para prevenir y combatir estas amenazas, sería ideal que las plataformas puedan ser transparentes a usuarios e investigadores, para que se pueda frenar cualquier acción malintencionada de foma ágil.

Así es como el Plan de Acción que la CE ha presentado, intentará fomentar el marco para que se reglamente la responsabilidad de las plataformas.

Expone la importancia de rendir cuentas sobre algoritmos que se aplican, sobre la publicidad y la evaluación de riesgos que pueden provocar tanto con productos ilegales como con los contenidos. Pero también se extiende sobre temas tales como la protección de la salud pública, la seguridad y los derechos fundamentales o los intereses públicos. Recomienda, a la vez, que las mismas plataformas cuenten con herramientas para evitar acciones de manipulación externa de sus servicios o que aborden una propia gestión de riesgos.

Un paquete regulatorio de servicios digitales

Mientras tanto, la CE ha consultado una extensa lista de actores involucrados para preparar un paquete de leyes que permitan “crear un espacio digital seguro y abierto centrado en el los valores europeos” que permita la innovación  y que ha presentado recientemente al parlamento y consejo.

En su preparación han intervenido desde el sector privado a usuarios de servicios digitales, organizaciones civiles, autoridades nacionales, la academia, la comunidad técnica, organizaciones internacionales y también el público en general mediante consultas públicas.

Con este paquete de proyectos de ley, presentado a mediados de diciembre de 2020, la CE afirma que pretende establecer un marco regulatorio para ayudar a cumplir algunos de los objetivos del Plan de Acción para la Democracia mediante el paquete de servicios digitales que comprende:

  • la Ley de Servicios Digitales (DSA): se orientará a plataformas en línea e intermediarios como redes sociales, tiendas de aplicaciones, plataformas de viajes o alojamiento, etc.;
  • la Ley de Mercados Digitales (DMA):  hará foco en las plataformas digitales (gatekeepers) que se ubican entre las empresas y los consumidores de importantes servicios digitales.

La idea es que este plan de acción es que se vaya aplicando y cumpliendo en forma gradual, para que en 2023 sea la misma CE que revise la aplicación para evaluar nuevas medidas a proponer, antes de las próximas elecciones del 2024.

La propuesta de Ley de Servicios Digitales (DSA)

La DSA se centraría en supervisar las reglamentaciones, la rendición de cuentas y la transparencia de las plataformas en línea ante los riesgos emergentes en el nuevo mundo digital, potenciando la economía por medio de la innovación y la competitividad en el mercado único europeo.

La DSA ofrecerá mayores garantías a los actores digitales:

  • Ciudadanos: más opciones, precios más bajos, menor exposición a contenido ilegal, protección de los derechos fundamentales
  • Proveedores de servicios: unificación de disposiciones, marco legal, facilidad de iniciar y escalar soluciones en Europa
  • Usuarios comerciales de servicios digitales: más opciones, precios más bajos, acceso a amplios mercados a través de las plataformas, medidas contra los proveedores de contenido ilegal
  • Sociedad: mayor control democrático y visión de las plataformas, mitigación de riesgos como manipulación y desinformación

Se espera que aporte un mecanismo de definición del código de buenas prácticas sobre desinformación, en base a orientaciones de la CE, atendiendo a una visión multilateral tanto de las mismas plataformas como de anunciantes, medios de comunicación, verificadores de datos, la sociedad y el mundo académico.  

Propondrá además un marco para el seguimiento periódico de este código que se reforzará con la firma de todas las partes intervinientes e interesadas. Asimismo, potenciará la aplicación del reglamento de protección de datos (RGPD) en plataformas en línea y otros agentes de propagación de la desinformación.

El código reforzado sobre desinformación se orientará a objetivos sobre las plataformas como:

  • Desmonetizar la desinformación vinculada a contenidos patrocinados: acotar aquella publicidad temática falsa o engañosa tanto en las plataformas en línea como en sitios web de terceros, o de anuncios en sitios web que distribuyen desinformación, contando con la cooperación de los mismos anunciantes.
  • Supervisar el impacto de la desinformación: conociendo las políticas de las plataformas y del tratamiento de datos, poder comparar las mejoras por medio de indicadores claves de rendimiento
  • Visibilidad de información fiable de interés público y pluralidad de puntos de vista: brindar a los usuarios accedo a indices de fiabilidad de fuentes y dar normas para rendición de cuentas en la clasificación y recomendación de contenidos
  • Contrastar la información: fomentar la colaboración entre plataformas y verificadoras de datos, con normas de transparencia
  • Limitar la amplificación de la desinformación: potenciar la integridad de servicios de plataformas con medidas para limitar posibles campañas de desinformación
  • Garantizar la divulgación efectiva de datos para la investigación sobre desinformación: establecer un marco que posiblemente facilitaría el Observatorio Europeo de los Medios de Comunciación (EDMO) con la participación de todos los actores interesados.

Las nuevas obligaciones que exigiría la DSA

Tal es así que hay una propuesta de la CE que se está analizando en el Parlamento y en Consejo sobre las obligaciones que la DSA propone regular a los principales actores digitales (servicios intermediarios, servicios de hospedaje, plataformas digitales, grandes plataformas) que, en el caso de aprobarse, modificará las obligaciones y responsabilidades de todos los actores del espacio digital.

DSA. Parte de la lucha de la UE contra la desinformación
Síntesis de la propuesta de regulación de la DSA. Fuente: Comisión Europea.

Fuentes utilizadas

EURACTIV

COMISIÓN EUROPEA